Bienvenidos al Taller de Astronomía del Aranguren

En este espacio virtual vamos registrando las actividades que realizamos en el taller de astronomía para 4º de E.S.O. de NUESTRO INSTITUTO
Para que navegues adecuadamente por el te sugiero que vayas al apartado CURRÍCULO. Aquí estan consignados los apartados en los que estamos trabajando.



miércoles, 9 de marzo de 2011

El sur de Encélado emite tanto calor como 20 centrales eléctricas

La zona Sur de Encédalo, una de las lunas de Saturno, concentra peculiaridades suficientes como para llamar especialmente la atención de los científicos. Es un área geológicamente activa, y dicha actividad se centra en cuatro grandes fisuras lineales de 130 kilómetros de largo cada una y un par de kilómetros de ancho. Se las llama lasrayas de tigre y por ellas emergen constantemente chorros de partículas de hielo y vapor de agua a temperaturas elevadas debido al calor interno de Encédalo. Esta actividad se conoce desde 2005. Ahora, los investigadores de Cassini, la nave espacial de la NASA y la Agencia Europea del Espacio (ESA) que está observando el planeta de los anillos y su entorno, han medido la energía calórica en la zona polar sur de Encélado: 15,8 gigavatios, lo que equivale a unas 20 centrales eléctricas de carbón. Esto significa más de un orden de magnitud superior a lo que habían calculado los científicos.
"El mecanismo capaz de producir la alta energía interna observada es un misterio y un reto para los modelos actuales de producción calórica prolongada".
El mayor flujo de calor mayor de lo previsto ahora medido confiere más fuerza a la hipótesis de la existencia de un océano bajo la superficie de Encédalo. Los análisis de las partículas de hielo de las plumas que salen de las rayas de tigre desvelan que algunas de ellas son ricas en sales, lo que sugiere que pueden ser gotas heladas de un océano salado en contado con el centro rocoso rico en minerales de esa luna.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 8 de marzo de 2011

miércoles, 2 de febrero de 2011

400 estrellas con posibles planetas terrestres

La lista de las 400 estrellas que son las mejores candidatas a tener en órbita planetas similares a la Tierra será hecha pública mañana por la NASA, a partir de los datos obtenidos por el telescopio espacial Kepler. Esta lista ha sido uno de los secretos mejor guardados de la astronomía durante siete meses, dando así ventajas a los 28 astrónomos del equipo científico de Kepler para intentar confirmar la existencia de planetas, lo que ha provocado protestas en otros astrónomos que buscan estos cuerpos celestes extrasolares.
El miércoles, la NASA explicará el alcance del trabajo realizado hasta la fecha. En la actualidad hay ya unos 500 planetas extrasolares detectados, pero ninguno tiene las características que se creen imprescindibles para que puedan albergar agua y, como objetivo final de esta búsqueda, vida.

Una isla para ver el cielo

Sark, la más pequeña de las cuatro islas principales del canal de La Mancha, ha sido elegida por la Asociación Internacional para el Cielo Oscuro (IDA) como la primera isla del mundo que pasa a formar parte de los lugares que gozan de un cielo apto para que se puedan ver las estrellas. Sark no tiene alumbrado público, no hay carreteras asfaltadas ni automóviles, lo que se traduce en un cielo muy oscuro en el que la Vía Láctea, las estrellas fugaces y las innumerables estrellas son el espectáculo nocturno cotidiano.
Los lugares seleccionados por IDA son todavía escasos. Solo hay dos ciudades (en Estados Unidos), varios parques naturales y una reserva, la de Mont Megantic en Quebec (Canadá).


miércoles, 12 de enero de 2011

Los expertos se preparan para el hallazgo de vida extraterrestre

El descubrimiento de cualquier forma de vida extraterrestre sería uno de los mayores acontecimientos en la historia de la humanidad. Fuera vida inteligente o no, cambiaría de forma radical la percepción personal de cada uno y la de nuestro lugar en el universo
El análisis de las posibles consecuencias varía más. Se pueden esperar reacciones de miedo y alboroto, pero también de calma y placer, dependiendo de cómo sea la forma de vida descubierta y la distancia a la que se encuentre
Las biosferas extraterrestres pueden ser muy similares a la terrestre y entonces sería inevitable que emergiera la inteligencia, y nos encontraríamos con civilizaciones parecidas a las nuestras, con todas sus características negativas.
Aunque "la astrobiología es el estudio de las cosas que no existen", según una cínica definición muy popular en el mundo científico, su convergencia con el veterano enfoque SETI (programas de búsqueda de inteligencia extraterrestre) es un hecho y marca la nueva fase.
SETI, que intenta detectar señales extraterrestres, cumplió 50 años en 2010 sin conseguir su objetivo. Frank Drake, su impulsor, piensa que es preciso mantener una gran amplitud de miras sobre dónde y qué buscar
Cuando se quiere buscar vida directamente y no por sus manifestaciones, el principal escollo es que no se sabe qué buscar exactamente, ya que no se conoce el origen de la vida en la Tierra y tampoco se sabe si la vida fuera sería similar. Que la biología sea tan universal como la física y la química no es algo demostrado, aunque en el Universo exista un número sorprendentemente grande de los ladrillos de la vida basada en el carbono
"Hasta ahora no existen pruebas científicas a favor o en contra de la existencia de vida fuera de la Tierra"
Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 12 de Enero de 2011 y firmada por Malen Ruiz de Elvira

'Planck' observa el Universo frío

Miles de fuentes de radiación muy frías en el Universo forman el nuevo catálogo hecho con los datos que ha recopilado el satélite europeo Planck. En sus primeros resultados científicos, presentados este martes en París, Planck ha desvelado una población invisible de galaxias envueltas en polvo hace miles de millones de años que formaron estrellas a ritmos mucho más elevados del que vemos en nuestra galaxia actualmente. Las medidas de esta población de galaxias no se habían hecho nunca hasta ahora en las longitudes de onda utilizadas por Planck, entre el infrarrojo y el radio.
El satélite fue lanzado en 2009 para estudiar la formación de las primeras estructuras a gran escala en el Universo, de donde surgieron las galaxias. Estas estructuras son las que rompen la uniformidad de la radiación de fondo de microondas, la que permanece como un eco del Big Bang
Para alcanzar el objetivo, hay que descartar las fuentes muy frías (galaxias en su mayor parte) que se interponen y contaminan las medidas y de ahí el catálogo que se ha presentado ahora. También se ha medido otra fuente de contaminación, la llamada emisión de microondas anómala, un brillo difuso asociado sobre todo a las regiones más densas y ricas en polvo de nuestra galaxia cuyo origen ha sido un misterio durante décadas.
Los datos recogidos por Planck confirman la teoría de que esta niebla local de microondas procede de granos de polvo que giran sobre sí mismos a altísima velocidad debido a colisiones con átomos en movimiento o paquetes de ondas ultravioleta.
El satélite sigue observando el Universo desde su órbita de Lissajous alrededor del segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra. Sus próximos datos serán hechos públicos en enero de 2013 y sus responsables esperan que revelen el fondo cósmico de microondas con un detalle inédito.
Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 11 de Enero de 2011

El satélite 'Kepler' confirma su primer planeta extrasolar rocoso

Aunque no parece ni mucho menos habitable, los responsables de la misión cazaplanetas Kepler están muy contentos de haber confirmado (con métodos indirectos) la existencia de un planeta extrasolar rocoso poco más masivo que la Tierra, que han llamado Kepler-10b. Es el primero de este tipo que identifican.
Los datos obtenidos de un seguimiento constante de la estrella que orbita con avanzados telescopios durante ocho meses indican que Kepler-10b tiene 1,4 veces el diámetro de la Tierra, lo que le convierte en el planeta extrasolar más pequeño localizado hasta ahora. Orbita su estrella muy cerca, una vez cada 0,84 días (20 veces más cerca que lo hace Mercurio con el Sol) y su masa es de 4,6 veces la terrestre, con una densidad media de 8,8 gramos por centímetro cúbico.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 10 de Enero de 2011

El 'Hubble' observa uno de los objetos más extraños del universo

Se llama simplemente el Objeto de Hanny es una extraña y brillante nube de gas verde que ha intrigado a los astrónomos desde que se descubrió en 2007. La nube destaca cerca de una galaxia espiral porque un cuásar (un agujero negro supermasivo) en su núcleo la ha iluminado como si fuera un foco. Ahora está siendo estudiada con mucho más detalle gracias a las imágenes tomadas por el telescopio Hubble, que se han presentado en Seattle (EE UU).
Considerado uno de los objetos más extraños de los muchísimos observados en el espacio, en Hanny's Voorwerp (en holandés), que tiene el tamaño de la Vía Láctea, el Hubble ha descubierto delicados filamentos de gas y un grupo de cúmulos de jóvenes estrellas. El color verde de la nube se debe al oxígeno ionizado.
Su descubridora, Hanny van Arkel es una profesora que descubrió la estructura celeste en 2007 mediante el proyecto Galaxy Zoo, que estimula la participación de no especialistas para que ayuden a clasificar las más de un millón de galaxias catalogadas en el Sloan Digital Sky Survey y las captadas por el propio Hubble en sus imágenes de campo profundo.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 10 de Enero de 2011 y firmada por M.R.E.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Dónde está todo el mundo?

El descubrimiento por investigadores de la NASA de una bacteria capaz de alimentarse de arsénico en el lago Mono de California -y el escepticismo con que otros científicos han recibido el hallazgo- es el último capítulo de una historia con un argumento tenaz: la ampliación progresiva de las fronteras de la biosfera, o el conjunto de hábitats que puede ocupar la vida.

En los últimos tiempos, los científicos han hallado signos de vida microbiana en unos entornos insospechados, considerados inhabitables durante casi toda la historia de la biología. Estos incluyen unas aguas a temperaturas de 113 grados centígrados, condiciones extremas de acidez o salinidad y las entrañas subterráneas más profundas que han alcanzado de momento las sondas, a más de 1.600 metros bajo el suelo submarino.

También hay bacterias, como Deinococcus radiodurans, capaces de recomponer su genoma destrozado por unos niveles de radiación letales para casi todas las formas vivas, y complejas ecologías microbianas perfectamente adaptadas a las venenosas aguas piríticas de Río Tinto, en Huelva.

Todas estas formas de vida en condiciones extremas son de particular interés para la astrobiología, la disciplina científica que busca, o se prepara para buscar, formas de vida en otros planetas del Sistema Solar.

El 14 de mayo de 1864, un objeto celeste de unos 12 kilos -un tamaño considerable- se hizo aparente en el cielo del sur de Francia y se desintegró en una veintena de fragmentos que cayeron a la vista de todo el mundo en las cercanías del pueblecito de Orgueil, unos 100 kilómetros al norte de los Pirineos, no lejos de Toulouse.

Desde el primer momento resultó obvio que el meteorito estaba hecho de sustancias orgánicas, el tipo de moléculas basadas en cadenas de carbono que constituyen a todos los seres vivos. Los fragmentos, por ejemplo, podían cortarse con facilidad con un simple cuchillo, y podían usarse para dibujar como si fueran un lápiz. Los científicos franceses se interesaron por el meteorito, y Marcellin Berthelot y otros destacados químicos de la época confirmaron pronto la presencia abundante de materiales orgánicos en las muestras.

Estos hechos llamaron la atención de Louis Pasteur, uno de los padres de la microbiología. Pasteur había refutado poco antes la teoría de la generación espontánea, al demostrar que los gusanos y microorganismos que aparecían al pudrirse la carne no provenían de la carne, sino de insectos que ponían sus huevos sobre ella, o de bacterias también llegadas del exterior que se reproducían óptimamente alimentándose de ese material en descomposición.

Pasteur pensaba que toda vida provenía de otra vida y, como extrapolación de esa idea, era contrario a la teoría de que la vida primigenia se hubiera originado en la Tierra a partir de la materia inerte. El meteorito de Orgueil sugería la posibilidad obvia de que la vida terrestre hubiera llegado del espacio exterior, y el gran científico puso lo mejor de su sabiduría y su técnica experimental a la tarea de buscar microbios activos en el interior del meteorito de Orgueil. Sin éxito.

Pero Richard Hoover, de la NASA, y Alexéi Rozanov, del Instituto Paleontológico de Moscú, presentaron en agosto de 2004 en Denver (Estados Unidos) una ponencia titulada Nuevas evidencias de la presencia de microfósiles indígenas en las condritas carbonáceas.

Las condritas carbonáceas son los meteoritos más infrecuentes -hay menos de cien impactos registrados en el planeta en toda la historia- y provienen de cuerpos celestes, probablemente cometas, que llevan vagando por el espacio desde los orígenes del sistema solar, hace 4.600 millones de años. La más famosa de todas las condritas carbonáceas es justamente el meteorito de Orgueil, al que se refería el trabajo de Hoover y sus colegas de la NASA.

Hoover y Rozanov han descubierto en el interior del meteorito Orgueil los restos fósiles de unas estructuras biológicas muy bien conocidas por los microbiólogos: las alfombras de cianobacterias, unas asociaciones de microbios fotosintéticos (capaces de convertir la luz solar en energía biológica) que se cuentan entre los más antiguos rastros de vida fósil hallados en la Tierra, en depósitos de hace unos 3.500 millones de años. ¿Llegaría la vida a la Tierra en un meteorito similar al Orgueil, pero caído hace más de 4.000 millones de años?

"Los cometas colisionan ocasionalmente con otros cuerpos del Sistema Solar; si ese cuerpo es, por ejemplo, Europa [un satélite de Júpiter con agua líquida, donde los científicos creen posible que haya vida microbiana], es perfectamente posible que durante la colisión el cometa capture formas de vida autóctonas que luego puedan crecer y fosilizarse en el propio cometa; las colisiones pueden también ser indirectas, como sugiere el hecho de que muchos cometas tienen numerosos cráteres; los cometas son transportadores de vida de un lugar a otro del Sistema Solar, no sus lugares de origen".

Hoover y sus colaboradores han presentado estos hallazgos en publicaciones de la NASA y actas de congresos científicos (por ejemplo). "Los enviamos a Nature y fueron rechazados", dice con resignación. Al científico le parece "muy triste" la situación descrita por una famosa frase del astrofísico Carl Sagan: "Los anuncios extraordinarios requieren evidencias extraordinarias". Dice que eso no ocurre en matemáticas: "Si tú demuestras un teorema, no importa lo extraordinario que sea: lo has demostrado y ya está".

Todos estos hallazgos, desde los más aceptados hasta los más polémicos, suscitan inevitablemente algunas de las cuestiones más profundas, ancestrales y trascendentales que cabe imaginar sobre nuestra posición en el cosmos: ¿Es la vida una rareza de nuestro planeta? ¿O es un fenómeno generalizado, casi omnipresente, en el universo? ¿Cuán probable es su emergencia a partir de la mera química de la materia inerte? ¿Estamos solos? Si no es así, y expresándolo mediante la paradoja planteada hace medio siglo por el gran físico italoamericano Enrico Fermi: "¿Dónde está todo el mundo?".

La pequeña leyenda de esta paradoja dice así: en 1950, Fermi salió a comer con dos colegas del laboratorio de Los Álamos. Uno de ellos era Edward Teller, que después alcanzaría la fama mundial como creador de la bomba de hidrógeno. En mitad de la comida, Fermi se quedó pensando: si la Vía Láctea tiene más de 200.000 millones de estrellas, la mitad con planetas en órbita; y si parte de ellos están en la zona compatible con la existencia de agua líquida, como la Tierra; y si en la Tierra surgió la vida, y después la inteligencia, lo mismo ha debido ocurrir en varios otros millones de planetas de nuestra galaxia hace miles de millones de años; y como colonizar la galaxia solo sería cuestión de unos pocos millones de años, los extraterrestres ya deberían haber llegado aquí. Punto en el que Fermi abandonó el cálculo mental para pronunciar en voz alta: "¿Dónde está todo el mundo?". La paradoja de Fermi.

El astrofísico Frank Drake formalizó en 1961 el cálculo mental de Fermi, en lo que se conoce como la ecuación de Drake. La fórmula no es más que una multiplicación de una ristra de siete factores (la fracción de estrellas que tienen planetas; multiplicado por la fracción de planetas aptos para la vida en cada sistema solar; multiplicado por la fracción de esos planetas en los que de hecho surge la vida, etcétera), y calcula el número de civilizaciones alienígenas que debería haber ahora mismo en nuestra galaxia. Las que hay de hecho, por todo lo que sabemos hasta ahora, son una o ninguna, incluyendo la nuestra.


Es un resumen de un artículo publicado en el diario español EL PAÍS, el día 12 de diciembre de 2010 y firmado por Javier Sampedro

La nave 'Voyager 1' llega a los confines del Sistema Solar, donde se detiene el viento de la estrella

La nave automática Voyager 1 lleva 33 años viajando por el Sistema Solar, hacia fuera, y pasó cerca de Júpiter y Saturno en 1979 y 1980, respectivamente. Ahora ha llegado a una zona, a 17.381 millones de kilómetros del Sol, donde se detiene el viento de la estrella. Los científicos que aún siguen pendientes de la misión afirman que se trata de un hito en su trayectoria, camino de salir definitivamente del Sistema Solar, dentro de unos cuatro años. La nave de la NASA viaja a una velocidad de 61.000 kilómetros por hora.
El Sol emite un flujo de partículas cargadas que forman una burbuja envolvente alrededor del Sistema Solar; se llama heliosfera Es un gas caliente de partículas cargadas que viaja a velocidades supersónicas hasta que llega a una zona de onda de choque a partir de la cual se ralentiza y se calienta en la heliopausa. LaVoyager 1 entró en esa región en diciembre de 2004, informa la NASA.
La entrada de la Voyager 1 en el espacio interestelar se apreciará en los registros por una caída repentina de la densidad de partículas cargadas calientes a la vez que aumentará la densidad de partículas frías. Los científicos están utilizando modelos de la estructura del Sistema Solar para determinar cuando cruzará la nave esa frontera, pero sus estimaciones actuales indican que será en 2014.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 13 de diciembre de 2010, y firmada por A.R.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Amenaza asteroide: cómo prepararse ante el impacto

Hace 65 millones de años un gran asteroide chocó contra la Tierra y desencadenó la extinción no sólo de los dinosaurios, sino de gran parte de la vida en el planeta. Si bien esto sucedió hace mucho tiempo, los objetos procedentes del espacio golpean la Tierra con frecuencia. En 1908 explotó sobre Siberia, en la región de Tunguska, un asteroide de entre 30 y 40 metros de diámetro, y aplastó los árboles en un área de varios miles de kilómetros cuadrados. Hace sólo unos años, en 2007, un objeto de un metro entró en la atmósfera terrestre por encima de Perú y provocó un cráter de 14 metros de diámetro. Por suerte la densidad de población en la zona es muy baja y no se produjeron otros daños. La Agencia Europea del Espacio (ESA) ha puesto en marcha recientemente el programa llamado Space Situational Awareness ( Programa de Conocimiento del Medio Espacial, SSA, en sus siglas inglesas) para abordar esta y otras cuestiones relacionadas con la influencia del espacio sobre nuestro planeta. En este contexto, la ESA organizó la última semana de octubre en su Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), en Darmstadt, Alemania, un congreso sobre cómo reaccionar ante una posible amenaza de impacto de un asteroide.
Cada día caen a la Tierra unas 100 toneladas de material en forma de los llamados meteoroides, partículas de un centímetro o menores. Los objetos de un metro de diámetro, como el que produjo el cráter de Perú, llegan cada pocos meses. Lo habitual, sin embargo, es que los cuerpos de menos de 40 metros estallen en la atmósfera, antes de llegar al suelo. Los objetos más grandes, de alrededor de un kilómetro, pueden causar daños muy importantes a toda nuestra civilización, pero sólo se dan, por término medio, cada millón de años. Sin embargo, en los últimos años los programas de búsqueda de asteroides han empezado a emplear telescopios más grandes, y estamos descubriendo cada vez más y más objetos de tamaño intermedio entre esos dos extremos. Y hay que tener en cuenta que un asteroide de unos 100 metros ya podría causar un daño local considerable. El impacto de un asteroide es la única catástrofe natural contra la que nada puede hacer la humanidad.
El segmento de Objetos Próximos a la Tierra del programa SSA de la ESA está actualmente construyendo un centro de datos en el establecimiento de la ESA en ESRIN, en Frascati, Italia, donde se recogerá la información sobre órbitas de asteroides y se llevarán a cabo los cálculos para predecir a qué distancia de la Tierra pasarán. Este centro aunará la experiencia de los sistemas ya existentes. El núcleo del sistema es la herramienta llamada NEO Dynamic Site (NEODyS), operada desde hace años por un equipo de científicos de Pisa, en Italia, y de la Universidad de Valladolid. Otros elementos serán el Nodo Central Spaceguard Central Node, en Roma, y una base de datos sobre asteroides llamada EARN (European Asteroid Research Node), en Alemania.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 11 de Noviembre de 2010 y firmada por Detlef Koschny, experto en asteroides y NEO del programa SSA de la ESA

martes, 16 de noviembre de 2010

Un joven agujero negro en nuestro vecindario cósmico

Una estrella que era unas 20 veces más masiva que el Sol colapsó en la galaxia M-100, a unos 50 millones de años luz de la Tierra. Habría consumido todo su combustible nuclear y ya no se sostenía más. Su estallido fue descubierto en 1979 por un astrónomo aficionado y recibió en nombre oficial de SN1979C. Ahora, los astrónomos que han observado el residuo de aquel astro, con diferentes telescopios de rayos X y rayos gamma durante varios años, explican que en ese punto una emisión brillante de alta energía se han mantenido constante, al menos entre 1995 y 2007, lo que sugiere que se trata de un agujero negro que se está alimentando de materia de su entorno, ya sea de restos de la propia supernova o de una estrella compañera, si es que formaba un sistema estelar doble.
"Si nuestra interpretación es correcta, este es el ejemplo más cercano que tenemos del nacimiento de un agujero negro que se haya observado nunca", afirma Daniel Patnaude, científico delHarvard-Smithsonian Center for Astrophysics y líder de esta investigación, según informa la NASA. El hallazgo supone para los astrónomos una oportunidad única de observar el desarrollo de un objeto de este tipo desde su infancia. Además, puede ayudar a comprender mejor cómo explotan las supernovas (estrellas masivas) y cuáles dejan tras de sí un agujero negro y cuáles una estrella de neutrones; también se puede estimar mejor la población de agujeros en la galaxia.
En este estudio de SN1979C se han utilizado observaciones realizadas con los telescopiosChandra y Swift, de la NASA, el XMM-Newton, de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y elRosat alemán.

Es un resumen de una noticia publicada por el diario español EL PAÍS, edición digital, el día 15 de Noviembre de 2010 y firmada por A. R.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La galaxia más lejana y antigua está a 13.000 millones de años luz

El objeto celeste más lejano y antiguo observado hasta ahora es una galaxia cuya luz ha tardado más de 13.000 millones de años en llegar a la Tierra y ha sido observada cuando el Universo tenía solo unos 600 millones de años, han confirmado telescopios europeos en Chile. Los astrónomos se han puesto deberes y en la próxima década quieren llegar a ver las primeras estrellas que se formaron, que calculan lo hicieron a los 500 millones de años de la Gran Explosión.Todas las cifras son aproximadas, porque todavía se desconoce mucho de la infancia del cosmos, pero las estrellas se forman en el seno de las galaxias, así que la galaxia más lejana anunciada hoy les lleva un poco más cerca de su objetivo.
La galaxia, llamada UDFy-38135539, era una de las candidatas a más lejanas detectadas en 2009 por la nueva cámara del telescopio espacial Hubble, galaxias primordiales compactas nunca antes observadas. Ahora la ha confirmado el Observatorio Europeo Austral (ESO) y otras están fase de confirmación. Pero los astrónomos tendrán que esperar a disponer del nuevo telescopio espacial James Webb, sucesor del Hubble, que observará en las frecuencias de infrarrojo adecuadas, para así cumplir su sueño de ver las primeras estrellas que se formaron en el Universo, cuya edad se estima en 13.700 millones de años.
También quieren ver los primeros agujeros negros en los próximos 10 años. Todavía no se sabe si los agujeros negros se formaron antes o después que las primeras estrellas, explica Mas Hesse, del Centro de Astrobiología, pero sí que son igualmente muy antiguos.
La galaxia, cuya confirmación publica Nature, es además la primera observada que existía ya en la época de la reionización, cuando, según las hipótesis, los primeros objetos del Universo arrancaron electrones de los átomos de hidrógeno creados durante el Big Bang y se creó una opaca niebla de hidrógeno.

Es un resumen de una noticia publicada por el diario español EL PAIS, edición digital, el día 20 de Octubre de 2010 y firmada por Malen Ruiz de Elvira

jueves, 7 de octubre de 2010

Calentamiento global en el Universo joven

Durante una época de calentamiento cuando el Universo era muy joven, hace 11.000 millones de años, los cuásares -los brillantes núcleos de las galaxias activas- produjeron enormes estallidos de radiación que detuvieron el crecimiento de algunas galaxias enanas durante al menos 500 millones de años. A esta conclusión ha llegado un equipo de astrónomos que utilizó las nuevas posibilidades del telescopio Hubble de la NASA para explorar el Universo más lejano e invisible.
Con el Espectrógrafo de los Orígenes Cósmicos (COS), los astrónomos pudieron fijar los límites temporales de esta era, desde hace 11.700 a hace 11.300 millones de años, cuando la luz ultravioleta de las galaxias activas arrancaba electrones de los átomos de helio. Este proceso de ionización calentó el helio intergaláctico, lo que impidió que el gas colapsara gravitacionalmente para formar nuevas generaciones de estrellas en algunas galaxias.
El Universo atravesó una fase inicial de calentamiento hace más de 13.000 millones de años, cuando la energía de las estrellas masivas primitivas ionizó el frío hidrógeno interestelar de la Gran Explosión. El Hubble encontró que pasaron otros 2.000 millones de años antes de que en el cosmos hubiera fuentes de radiación ultravioleta lo suficientemente energéticas para reionizar el helio primordial que igualmente procedía del Big Bang. Esta radiación no procedía de las estrellas sino de agujeros negros supermasivos en el centro de las galaxias, que al chocar, un fenómeno común en aquella época, dieron lugar a estos cuásares.

Es un resumen de una noticia publicada por el diario español EL PAIS, edición digital, el día 7 de Octubre de 2010

Termina la misión espacial que ha medido el universo

Una misión espacial de especial relevancia en la última década por sus aportaciones clave a la cosmología actual ha llegado a su fin. Tras nueve años de observaciones del universo profundo, la NASA ha dado por concluidas las operaciones del WMAP. Estaba situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra y el pasado 8 de septiembre el satélite recibió la orden de encender sus pequeños propulsores, abandonar su órbita de trabajo y colocarse en una de aparcamiento definitivo alrededor del Sol, donde no estorba a otras sondas espaciales. Este potente instrumento científico tomó los últimos datos el 20 de agosto y todavía está el equipo analizándolos. Para continuar estas importantes investigaciones de la radiación de fondo ha tomado ya el relevo la sonda Planck, de la Agencia Europea del Espacio (ESA).
WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe), un artefacto espacial de 840 kilos, fue lanzado por la NASA en junio de 2001 -para cumplir una misión de nueve años de duración- y se colocó tres meses después en órbita en L2, un punto de equilibrio gravitatorio del sistema Sol/Tierra. Desde allí ha estado observando en todo el cielo la llamada radiación de fondo de microondas, emitida cuando el universo se hizo transparente, unos 380.000 años después del Big Bang, y considerada la luz más antigua, que ahora llega a nuestros telescopios en el rango de microondas. En esa radiación se han medido minúsculas diferencias de temperatura (de una parte en 100.000) que revelan el tamaño, la materia, la edad, la geometría y el destino del universo, explican los científicos de la NASA. Esos datos indican también cómo era la estructura primordial del cosmos que formó después las galaxias y conjuntos de galaxias hasta su forma actual.
El universo tiene 13.750 millones de años, con un grado de error del 1%, y la propia NASA señala que se trata de un récord Guinness de WMAP "por la edad más precisa de la edad del cosmos lograda hasta ahora". En cuanto a su composición, los datos del observatorio han permitido determinar que solo el 4,6% es materia normal, la que forma todos los átomos, mientras que el 23% del universo consiste en materia oscura, algo que todavía no se sabe qué es, pero que no emite ni reflecta la radiación electromagnética. El resto, el 72%, es energía oscura, algo completamente desconocido, una especie de presión en lugar de atracción gravitatoria, cuya existencia se detectó en la década de los noventa por la aceleración de la expansión del universo. Esta aceleración no se descubrió con el Wmap, pero sus observaciones han permitido determinar la geometría del cosmos y de ahí confirmar -con un método diferente al inicial- la energía oscura, sea lo que sea.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAIS, edición digital, el día 7 de Octubre de 2010 y firmada por Alicia Rivera.

Sorpresa solar para el clima

Tres científicos que han estado analizando el último ciclo solar de 11 años han encontrado un efecto inesperado de la radiación en el calentamiento de la atmósfera terrestre. Los datos, tomados por el satélite Sim, muestran cambios del espectro de la radiación solar que pueden tener implicaciones en el clima contrarias a lo que dicta el sentido común: el aumento de la radiación de la luz visible provoca un calentamiento de la baja atmósfera terrestre aunque decrezca la radiación solar total. Los investigadores advierten de que su estudio se limita a un corto período de tiempo en un ciclo que potencialmente puede ser anómalo y que no pueden generalizar sus resultados. Pero si así fuera, si otros análisis confirmasen este efecto, sería necesario reconsiderar la influencia del ciclo solar en el clima y revisar los modelos actuales de cambio climático.
La radiación solar que llega a la Tierra aumenta y disminuye con el ciclo de 11 años, explica la revista Nature. El Sim hizo mediciones durante la fase de declive (de 2004 a 2007) del último ciclo solar que mostraron una sorprendente caída pronunciada de la parte ultravioleta de la radiación solar, parcialmente compensada por un aumento de la radiación en el rango de luz visible. Dado que las diferentes longitudes de onda del espectro solar afectan de manera diferente a la estructura térmica de la atmósfera terrestre -debido en parte a las reacciones químicas del ozono estratosférico- es importante tener en cuenta esta aparente variabilidad de la radiación solar en los modelos del clima terrestre.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAIS, edición digital, el día 6 de Octubre de 2010 y firmada por A.R.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Unos astrónomos afirman haber descubierto un planeta extrasolar relativamente parecido a la Tierra

Un equipo de astrónomos estadounidenses afirma haber descubierto un planeta extrasolar alrededor de una estrella situada a unos 20 años luz de distancia de la Tierra y con una masa de entre tres y cuatro veces la de nuestro mundo. El cuerpo está en órbita del astro Gliese 581 a una distancia que los astrónomos denominan zona habitable porque en ella podría haber agua líquida en la superficie de un planeta. Si se confirma el hallazgo, comentan los astrónomos en un comunicado de la Universidad de California en Santa Cruz, sería el planeta extrasolar más parecido a la Tierra de entre los 374 hallados hasta ahora y el mejor candidato como lugar susceptible de albergar vida.
El planeta, el sexto que se descubre alrededor de la estrella enana roja Gliese 581, debe ser probablemente rocoso, de tamaño algo superior a la Tierra y de suficiente gravedad como para reterner una atmósfera. Da una vuelta al astro cada 37 días, pero tiene una característica particular: no gira sobre su eje sino que siempre presenta la misma cara al astro (como la Luna respecto a la Tierra), por lo que en medio planeta el día es eterno y en el otro medio la oscuridad es constante.
Los investigadores han enviado su artículo a la revista Astrophysical Journal, pero de momento lo han presentado on line en la web. El hallazgo del Nuevo planeta extrasolar es producto de 11 años de investigación. Han utilizado el gran telescopio Keck I, de Mauna Kea (Hawai)

Es un resumen de una noticia publicada por el diario español EL PAIS, edición digital, el día 30 de septiembre de 2010 y firmada por A. R.

martes, 21 de septiembre de 2010

Los 5.185 cráteres de la Luna en un mapa

La Luna es geológicamente más compleja de lo que se creía y en su historia ha sufrido, al menos, dos fases diferenciadas de bombardeo de cuerpos celestes, como asteroides y cometas, que han dejado esos cráteres característicos que se aprecian en cualquier fotografía -o incluso a simple vista-. Primero impactaban en el satélite natural de la Tierra objetos más bien grandes, mientras que después fueron más pequeños. La transición desde la fase de los proyectiles de buen tamaño a los menores se produjo hace unos 3.800 millones de años, y los científicos consideran que esta evolución les da pistas sobre la infancia del Sistema Solar. El análisis de impactos responde al nuevo catálogo de alta resolución de los cráteres lunares de 20 metros de diámetro o superior -5.185 en total- que se ha hecho gracias a los datos tomados por el altímetro de la sonda espacial de la NASA Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO).
Es el caso de la sonda orbital LRO. Su altímetro láser, cuyos datos tienen una precisión vertical de 10 centímetros, ha instrumento ha permitido trazar el primer catálogo completo de alta calidad de los cráteres lunares, según informa la NASA. Otro equipo avanzado es el radiómetro de la misma sonda, que ha hecho el mapa de la composición mineralógica de la superficie lunar
El análisis de la distribución y tamaño de cráteres, explican los investigadores, proporciona información sobre el pasado de los cuerpos cercanos al Sol, como la Luna y, en cierta medida, la propia Tierra, aunque en ésta, con la atmósfera y los océanos, no se aprecien apenas esas cicatrices de los impactos de asteroides y cometas.

En cuanto a la transición del tamaño de los cráteres hace unos 3.800 millones de años, los científicos no tienen una explicación definitiva. "Sabemos que el cinturón de asteroides ha estado disparando proyectiles a un ritmo relativamente constante durante 3.500 millones de años", explica Caleb Fassett, uno de los investigadores. "Pero ahora retrocedemos más aún en la historia del Sistema Solar y, de repente, las cosas son totalmente diferentes porque parece que algo cambia en ese proceso de expulsión de cuerpos del cinturón de asteroides, aunque todavía no sabemos lo que puede ser".

Una hipótesis es que el cambio pudo deberse a la atracción gravitatoria de los grandes planetas -Júpiter y Saturno- sobre el cinturón de asteroides a medida que se asentaron en sus órbitas.


Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAIS, edición digital, el día 21 de septiembre de 2010 y firmada por Alicia Rivera

jueves, 16 de septiembre de 2010

A la caza de la energía oscura

Se trata de la energía oscura, cuya existencia se desconocía hace poco más de una década y que ahora atrae la atención de los cosmólogos de todo el mundo. No es para menos: según las observaciones más precisas realizadas, la energía oscura supone el 72% de todo el universo y no se sabe qué es ni a qué ley obedece, pero está ahí y se nota.
Para intentar aclarar su naturaleza se están preparando media docena de cámaras astronómicas especiales. Una estará lista el año próximo. La están haciendo en EE UU y los astrónomos captarán con ella unos 300 millones de galaxias, algunas tan antiguas que emitieron la luz que ahora llega a la Tierra cuando el universo acababa de empezar, pocos miles de millones de años después del Big Bang. Se llama Dark Energy Camera y en el proyecto participan especialistas de varios países, incluida España.
"La energía oscura tiene dos efectos en los que nos basaremos para investigar su naturaleza: acelera la expansión del universo y modifica la velocidad a la que se forman las galaxias, y esto, a su vez, afecta al número de galaxias y a su distribución en el espacio. Así pues, contando las galaxias y midiendo su distribución obtendremos pistas sobre qué es"
Esa aceleración fue, efectivamente, la primera pista que encontraron dos equipos de astrónomos hace 12 años. Hasta ese momento, la cosmología venía a decir que el universo, que está en expansión desde hace 13.700 millones de años, se expandiría cada vez más despacio debido a la atracción gravitatoria de su propia materia. Pero en 1998, se descubrió que en realidad está pasando justo lo contrario: que el cosmos se expande ahora más deprisa que antes. ¿Cómo es posible? ¿Qué es lo que provoca este fenómeno? Nadie tiene la respuesta y, mientras tanto, más observaciones han confirmado esa aceleración. Por si la cosa fuera poco extraña, resulta que en los primeros 8.000 millones de años la expansión se fue ralentizando, como cabía esperar, debido a la atracción gravitatoria de su propia materia, pero después la cosa cambió y empezó a acelerarse
"La respuesta está en la energía oscura, una misteriosa fuerza antigravitatoria, de manera que, cuando el universo era joven dominó la gravedad, pero con el tiempo, la materia se había dispersado lo suficiente para que disminuyera esa atracción entre galaxias y empezó a dominar la energía oscura, una fuerza repulsiva que supera a la atracción de la gravedad y hace que las galaxias se alejen entre sí más deprisa", explica Kristine Crane en la revista Symmetry.
Las explicaciones a este fenómeno se buscan en varias direcciones, incluida la idea de Albert Einstein de una constante cosmológica que tendría precisamente ese efecto de repulsión gravitatoria y que él mismo rechazó. Otra hipótesis, por ejemplo, recurre a una dimensión espacial extra para acelerar la expansión.
La cámara DES que se fabrica en EE UU (en Fermilab, Chicago) verá más galaxias a grandes distancias en el universo que ningún otro programa de observación hasta ahora, afirman sus responsables. Tomará datos de supernovas lejanas (lo que informa acerca de la distancia de las galaxias en las que están), sobre los grupos de galaxias a gran escala y su abundancia, y sobre la curvatura de la trayectoria de la luz que provocan
Del universo primitivo, de cuando tenía solo unos 380.000 años, los cosmólogos tienen ya mapas, el último el que ha sacado el telescopio Planck, de la Agencia Europea del Espacio. Y ha sido el estudio de la radiación de ese universo primitivo lo que ha permitido calcular que la energía oscura supone el 72% del cosmos, mientras que el resto es materia ordinaria (5%) y materia oscura (23%).
A los científicos se les han ocurrido también otras estrategias para abordar la energía oscura, como estudiar el llamado efecto BAO (oscilación acústica bariónica), y están ya diseñando, también en EE UU, otro detector específico.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAIS, edición digital, el día 15 de septiembre de 2010 y firmada por Alicia Rivera

lunes, 6 de septiembre de 2010

La NASA vuelve a intentar acercarse al Sol

La NASA comenzó el desarrollo de una misión para visitar y estudiar el Sol más cerca que nunca. El proyecto sin precedentes, junto con el programa Solar Probe Plus, que está programado para iniciar su andadura en 2018, informó hoy la NASA en su portal
En esa fecha, la agencia espacial tiene previsto enviar una pequeña nave espacial que caerá directamente en la atmósfera del Sol, aproximadamente a 6,5 millones de kilómetros de la superficie de la estrella de nuestro sistema planetario, según señaló la NASA el pasado jueves

Los experimentos que llevará a cabo la nave Solar Probe Plus han sido específicamente diseñados para resolver dos cuestiones fundamentales de la física solar, indicó el director de la división de Heliofísica de la NASA en Washington, Dick Fisher.

"¿Por qué la atmósfera exterior solar está mucho más caliente que la superficie visible del Sol y qué impulsa el viento solar que afecta a la Tierra y a nuestro sistema solar?", señaló

La nave estará dotada con un revolucionario escudo térmico compuesto de carbono que le permitirá soportar las temperaturas superiores a 1.400 grados Centígrados y las explosiones de radiación intensa.

Es un resumen de una noticia publicada en el diario español ADN.es, el día 6 de septiembre de 2010 y firmada por la agencia EFE en Washington

jueves, 2 de septiembre de 2010

Retrato de un extraño sistema planetario

Los sistemas planetarios que se han detectado hasta ahora son, en su inmensa mayoría, tan distintos del Sistema Solar que resulta difícil imaginarlos, tan difícil como fotografiarlos. El último observado con la técnica del tránsito (cuando el planeta pasa por delante de su estrella vista desde la Tierra disminuye la luminosidad de esta) consta de dos planetas gaseosos, del tamaño de Saturno, que orbitan su estrella más cerca que lo hace Mercurio en el Sistema Solar. Además, parece existir un tercer planeta, mucho más pequeño y por tanto más parecido en tamaño a la Tierra, pero tan cercano al astro que tiene que estarse quemando.
Kepler está diseñado para detectar los tránsitos en las más de 150.000 estrellas que observa permanentemente, mientras que otras búsquedas se siguen basando en detectar el bamboleo de la estrella provocado por el tirón gravitatorio de sus planetas. Con este segundo método el Observatorio Europeo Austral (ESO) anunció el martes pasado la detección de un sistema de siete planetas, más parecidos a Neptuno en su mayoría, en una estrella a 127 años luz de la Tierra.

Las observaciones de planetas en tránsito son especialmente valiosas porque la fotometría y las observaciones de velocidad radial permiten conocer sus propiedades físicas, como la masa, el radio y la densidad, explica el numeroso equipo de Kepler en la revista Science, en la que publica el descubrimiento.

Los periodos orbitales de los dos grandes planetas son de 19,2 y 38,9 días, cuando la Tierra tarda 365 días en dar la vuelta al Sol y Mercurio (el planeta más cercano a la estrella y con un diámetro tres veces inferior al terrestre) 88 días. La supertierra está sin confirmar y tiene un periodo de solo 1,6 días, lo que indica su cercanía extrema a la estrella y la hace teóricamente inhabitable.


Es un resumen de una noticia publicada en el diario español EL PAIS, edicion digital, el día 26 de agosto de 2010 y firmada por M.R.E.